“Me reconozco en un momento de eclosión del teatro andaluz.”

Gracia Morales llega a la Feria de Teatro de Palma del Río por primera vez con la compañía granadina Remiendo Teatro. Fue la primera mujer galardonada con el Marqués de Bradomín y ligada activamente al grupo de autores que obtuvieron los desaparecidos Premio Romero Esteo a la joven dramaturgia andaluza, premio con el que ganó un accésit en el año 2000. Destaca entre sus obras NN12, galardonada en 2008 por la SGAE, pero como ella misma dice:”Yo no escribo para que se me premien, escribo para que se me monte.” Ahora presenta en Palma La Grieta. Entre animales Salvajes. Hoy viernes a las 11:00.

PREGUNTA: Presentas La Grieta. Entre Animales Salvajes con las que te alzas con el Premio Lorca a la Mejor Autoría escrita junto a Juan Alberto Salvatierra. ¿Cómo ha sido la aventura de escribir a la limón?

Ha sido mas sencillo de lo que parece. Nos conocemos mucho, nos leemos. Él ha dirigido algunos textos míos… La confianza ha ayudado y la humildad es muy importante para este tipo de procesos.

El texto está dividido en secuencias, solíamos hacer primero lluvia de ideas, luego cada uno escribía por separado, nos reuníamos para leerla, darnos nuestra opinión y se decide cuál gustaba o qué gustaba de cada una.  Entonces era cuando unificábamos. Lo curioso es que a medida que avanzaba el proceso, yo me parecía más a su forma de escribir y él se iba pareciendo cada vez más a mí, nos empapábamos el uno del otro. Y ya al final pulíamos juntos como una unidad de una forma muy orgánica. 

PREGUNTA: ¿Qué nos contáis en La Grieta. Animales Salvajes?

Reunimos tres personajes que van a pasar un fin de semana a una casa rural. En principio es un plan perfecto, pero la casa se va deteriorando e irá poniendo a prueba sus certezas morales. Tendrán que decidir si salir o no de la casa, cuando la casa es algo que le da comodidad, seguridad, confort.. y el exterior todo lo contrario. Y se irá viendo la grieta que existe en las certezas morales de cada uno.

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PREGUNTA: La obra de Gracia Morales tiene un fuerte compromiso social, pero también un compromiso con la escena en sí. ¿Cómo entiendes el oficio del autor de teatro?

Vengo del campo de la literatura, soy filóloga, poeta. Cuando empecé a escribir teatro me di cuenta que lo que me faltaba en mi formación era la experiencia con la escena.  Con Remiendo Teatro he ido aprendiendo esa experiencia de escena y al escribir teatro me centro en eso, en tener un compromiso con la exigencia que da el genero, esa ficción verosímil, pero al tiempo busco la palabra precisa, la palabra necesaria. Me muevo en esa dicotomía entre lo escénico y lo literario. Colocarme en ese espacio sin renunciar a ninguno, sino enriqueciéndome de ambos

Y muy importante es el publico. Escribo teatro para un público de hoy, actual al que hay que decirle cosas que importan hoy. El teatro está vivo y tienes que decirle algo al público que le interese aquí y ahora.

PREGUNTA: Tras recibir varios premios, podemos decir que tu literatura dramática es un referente del teatro andaluz. ¿Crees que existe realmente esa etiqueta o es necesaria para poder traspasar Despeñaperros? Una especia de: unidos tendremos más visibilidad

Yo me reconozco más por una cuestión de amistad y formación en un momento muy específico en la historia del teatro de Andalucía. Un entorno, al amparo del Romero Esteo, que nos permitió formarnos, compartir talleres, experiencias, tener de maestros a Sarah Kane o Sinisterra… Ellos son Antonio Hernández Centeno, Marilia Sámper, Javier Berger… pero nuestras estéticas, nuestras temáticas incluso, son diferentes. Yo no me reconozco ni me interesa solo temas andaluces, no porque no me siente Andaluza, sino porque mi literatura dramática navega por otros sitios

Me reconozco en un momento de eclosión del teatro andaluz, pero luego ahí mismo hay mucha libertad, nos sentimos los autores muy libres de contar lo que queremos a nuestra manera y es muy enriquecedor, no se puede hablar de un teatro andaluz estético o formal y es genial eso, que no haya limitación.

PREGUNTA: Hace poco os reunisteis un grupo de autores andaluces y se llegó a la conclusión de que era necesario un nuevo Centro Andaluz de Teatro donde el autor dramático fuera el motor. ¿Qué hay de realidad en todo eso? ¿Es posible que lo veamos, es una utopía que vuelva un CAT comprometido con la dramaturgia actual?

No es una utopía, no puedo pensar eso. Primero porque es posible, es una cuestión de voluntad política, aquí no hay suerte o azar, solo voluntad política. Está la gente que lo puede hacer posible, está la base, lo único que se necesita es querer y un presupuesto para echar a andar. Yo no quiero pensar que sea algo utópico, hay que querer hacerlo, pero no está en nuestra mano, en la de los autores, nosotros no somos gestores, no es nuestra función.

PREGUNTA: Mientras nace de nuevo ese CAT. ¿Palma puede servir como trampolín y escaparate de la dramaturgia viva andaluza?

Palma es un escaparate para las compañías y así debe ser. Esta bien para nosotros, los autores, porque estamos en esas compañías. Está muy bien, porque mientras más visibilidad se le da a las compañías andaluzas, más visibilidad tendrán los dramaturgos andaluces que trabajen en ellas. Pero lo tenemos muy difícil porque lamentablemente a muchas compañías les asusta el teatro actual, es una apuesta arriesgada, no solo para las andaluzas. Es curioso que a mí se me monta mucho más en Argentina que en España. Es verdad que me alegra que en este feria hay mucho autor vivo y eso me alegra porque puede que la tendencia esté cambiando. Pero ojalá hubiera más festivales y ferias de teatro contemporáneo como lo hay de teatro clásico o que se retomara el Romero Esteo para la joven dramaturgia andaluza u otro premio para autores que no sean solo jóvenes. Pero lo importante es que esos textos se montaran, yo no escribo para los premios escribo para los espectadores. Por eso es importante que exista un centro de producción de textos de autores vivos.